
Llegado a Holanda me he encontrado de repente con el paraíso, unos caseros/compañeros de casa todo corazón y un ático precioso. Luz del Sol entrando por los interminables ventanales, repisas con orquídeas y plantas de palma, una habitación salida de un cuento...
Me voy a dormir, que me duele la cara de sonreír.
4 comentarios:
Dios esa cara no tiene precio tio!
oh que bien!! así da gusto, ehhh??!! pues que no se pierda esa sonrisa!!
me
alegro
mucho
yo mecuando vuelvas traeme unos tulipanes si te acuerdassssssss
de colorinessssss!!!!!!!!
q los q le traje a monica se murieron... maldita seaa
Publicar un comentario